martes, 20 de enero de 2009

Mi pequeña y mis apurillos.




Siguiendo con el empalagoso instinto maternal, aquí os dejo una nueva muestra en vídeo de nuestra pequeña con treinta y tres semanas y cuatro días de vida.
En esta ocasión la peque se portó muy bien adoptando una actitud graciosa y burlona.
¡Tiene una lengua larguísima!
Se encuentra estupendamente, flotando en su burbuja de líquido amniótico. Ya ha alcanzado los 2 kg. de peso. Hemos firmado un contrato privado. Le permito que aumente hasta los 3 kg., y tendrá compensación si se queda en 2,8 kg. Ponéos en mi lugar chicas, llegado el momento, mejor que no sea demasiado grandota, no?... Lo sé. lo sé, no puedo dejar que me venza el miedito...
En otro órden de cosas, ayer recibimos el trío de capazo, silla y grupo 0. Precioso en color rojo frambuesa,¡qué pijo! Y lo mejor: ¡viene desmontado! Qué sorpresa tan agradable, ha surgido de nuevo en mi rostro la imágen de "El Grito". Tiene que ser un error, no lo he comprado en Ikea y nos ha costado una pasta... ¿cómo va a venir desmontado el chasis? Pues sí, queridos amigos así es, pero viene con un manual de instrucciones muy explicativo, de esos de "sigue el montaje a través de las fotos", es decir mejor, uso la lógica, de lo contrario, estoy "apañá".
Y claro, la cunita también habrá que montarla... ¿alguien sabe el móvil del hombre de bricomanía? Es que a mí estas manualidades nunca me han atraído mucho, yo soy más de: ¡aquí tiene, está listo! Qué pereza, si yo ya no estoy para estas cosas... quizá echando un poco de cuento, funcione. Ah, que no? Bueno, tenía que intentarlo. De todos modos, si hay algún voluntario/a que quiera dedicar su tiempo libre a una buena obra que se ponga en contacto a través de la plataforma "embarazadas en apuros logísticos".
Mientras tanto, voy a seguir descifrando el manual...

miércoles, 14 de enero de 2009

Los tiempos cambian... demasiado.

Lo reconozco. Estoy vaga, pero que muy vaga. Ésa es la razón por la que tengo el blog tan descuidado, que ni actualizo ni estoy al día sobre vuestras actualizaciones. Y no puede ser. He hecho exámen de conciencia y he dicho que de hoy no pasa. Así que, aquí estoy de nuevo. Pero tengo una buena justificación para este pecado cometido. Y es que la temática generalizada de las páginas web que absorben el tiempo que le dedico a la red se centra en los bebés y su mundo ( cuán complicado mundo, por Dios). A mes y medio, más o menos, vista todavía no he comprado alguno de los imprescindibles y necesarios artilugios. Mejor dicho, tan sólo hemos comprado el kit de paseo, que ya supuso un gran alivio saber que lo tenían en stock, pues, la lista de espera presagiaba una espera de meses. Pero nos falta algo tan importante como la cunita y la bañera, que digo yo, que en algún sitio acogedor tendrá que dormir la peque y tendrá que bañarse a diario y como el plato de ducha y el fregadero están descartados, pues, urge la solución. Lo que no sabía es que todas estas compras se hacen bajo pedido, nada de llegar y llenar el maletero del coche, con lo sencillo que resultaría. ¿Y qué me decís de los prácticos intercomunicadores que harán del día a día el summum de la tranquilidad? Ya os lo digo yo: ¡un máster! hay que hacer para saber cuál es el más apropiado, pues, cuando parece que te has decidido por uno, casualmente, te encuentras con opiniones de usuarios que lo desaconsejan abiertamente, que más que tranquilidad lo que te proporcionará es desesperación a causa de las interferencias que provoca. En fin, que espero zanjar estos asuntillos cuanto antes. Quiero que el día en que Alba llegue esté todo preparado para recibirla ( con pancarta de "Wellcome" incluída, que hay que comenzar ya con la enseñanza de idiomas alternativos ), porque, creédme, si ahora me miro al espejo no es mi rostro el que percibo en el reflejo, sino "El Grito" de Munch.

Y pienso en mi madre. Ayyy, si me oye... Ella, mujer valiente, que ha alumbrado a seis vástagos, cinco de ellos con la única ayuda de mi padre. Yo, al ser la renacuaja disfruté de muchas ventajas, entre ellas, venir al mundo en un hospital. Se ríe ella de mis temores y desasosiegos, cuando la única epidural que conoce es contar hasta cuarenta... Si es que echando cuentas calculo que ha estado embarazada durante 1.680 días de su vida. Casi nada...¡Cómo han cambiado los tiempos! Afortunadamente han mejorado mucho. Respeto a las mujeres que deciden dar a luz como antaño, de un modo totalmente "natural" . Pero me alegra saber que hoy en día puedo decidir, dentro de lo que cabe, como deseo que nazca mi hija y estoy encantada de que me proporcionen una anestesia que elimine mi dolor si así lo solicito. Yo no he nacido para sufrir irremediablemente. No, si lo puedo evitar. Y consideraré mi parto igualmente emocionante, aunque sea por cesárea. Esto es para mí lo "natural". Y bueno, que no puedo entretenerme más con este post que tengo que seguir ojeando catálogos de minicunas, a ver si me decido de una vez....

viernes, 2 de enero de 2009

2009.

Aquí estamos, comenzando un año más a tachar días de un nuevo calendario. Para el 2009 no tengo propósitos especiales. Reconocidos "expertos" auguran que será durísimo con esto de la crisis que nos envuelve a todos y probablemente así será. Quizá más de una vez se nos escapen horas de sueño y tengamos pensamientos recurrentes buscando alguna solución para que no nos afecte demasiado. Pero yo no quiero pensar en el 2009 de ese modo. Es más, puedo asegurar que será un año maravilloso, pues, estaré protegida por el mejor plan de inversión que se pueda tener: el nacimiento de mi hija Alba. Ya no falta mucho para que esto se produzca, un par de meses, incluso algo menos. Y a pesar del temor que le tengo al día "D", deseo ansiosamente que llegue. No puedo saber qué sucederá después, pero tampoco voy a sucumbir al desasosiego y aventurarme a adivinarlo. No lo pretendo. Sus ojitos, como dos luceros, iluminarán mi sendero y me guiarán por el camino correcto. Si algo tengo claro es que mi niña me enseñará a mí mucho más que yo a ella. Por ello, mi propósito, mis aspiraciones, se resumen, simplemente, en disfrutar y aprovechar cada día que se nos regala. Tengo una familia maravillosa que goza de buena salud y sé que me adora, un marido al que nunca califico como tal porque creo que ese calificativo no lo describe como se merece, es mi compañero, mi apoyo, mi consejero, mi complemento... al que amo como nunca imaginé que se podía amar. Si algo deseo es que Alba herede su gran corazón y su generosidad. Tengo amigos que me aprecian y me apoyan. Como decía Rosalía en uno de sus Cantares Gallegos: " Teño en fin canto ben quero, quén puidera non o deixar ".
Así que, no pido más de lo que tengo, pues, poseo un gran tesoro de incalculable valor. Por supuesto que disfrutaría mucho más gozando de una bollante economía, es utópico pensar que el dinero no es importante. Lo es, además de imprescindible y cada día más, pero siempre como complemento a lo que tenemos. Pero sucede lo de siempre, lo colocamos en el primer escalón de la pirámide de nuestras necesidades y nos olvidamos que ese escalón debe estar compartido, en mi caso, por todo lo que he mencionado anteriormente.
¿ Dinero a cambio de anemia afectiva? No, gracias.



El orden llegará.