viernes, 5 de marzo de 2010

Cumpleaños canario.


Tras el bullicio carnavalesco decidimos curarnos la resaca y el frío haciendo una escapadita a las Islas Afortunadas y hacerle un regalo especial a nuestra peque en su primer cumple: calorcito y piscina. Lo cierto es que la posibilidad de cancelarlo estuvo presente, ya que los informativos nos ofrecían unas imágenes espantosas y unas predicciones poco deseables, pero como somos muy aventureros, embarcamos y a volar...
 La tarde en la que nos fuimos llovía como si se fuese a repetir el diluvio universal. De hecho, nuestro temor era que no despegase el avión en Lavacolla ( Santiago: dónde la lluvia es arte), pues, algún vuelo fué desviado a Vigo, pero facturamos y salimos en hora. Confieso que por vez primera el temor se apoderó de mí en algún un momento, las turbulencias eran para ser recordadas. Pero en cuanto nos alejamos de la tormenta, todo se normalizó.
 Llegamos al hotel a media noche y ya se apreciaba una brisa cálida. Nos fuimos a dormir y el lunes nos despertamos frente a palmeras, aguas turquesas y rayos de sol. ¿ Habrá mejor desayuno?
 Disfrutamos de una semana expléndida, con una temperatura de 27 º por el día y unas noches muy agradables. El hotel, que está situado en Costa Meloneras, es espectacular, de inspiración africana en diseño y decoración, es tan tremendamente extenso que puedes perderte. Tiene ocho piscinas, algunas climatizadas y una zona infantil realmente bien ideada y práctica. Curiosamente, coincidimos con unos amigos en el aeropuerto que también viajaban a nuestro destino. Nos vimos al llegar cuando nos entregaron las llaves y los encontramos de casualidad dos días antes de marcharnos.¡ Y desayunábamos y cenábamos en el mismo lugar!
 Pero sin duda lo mejor de éste viaje fué lo mucho que disfrutó Alba. Estaba todo el día con la sonrisa puesta. Hizo innumerables amigos, todos le hacían cuentitos y ella encantada, claro está. Se portó como una campeona y mantuvo entretenido al servicio de limpieza de comedor, pues, perfeccionó su técnica imbatible consistente en convertir los bollitos de pan, las magdalenas y los crackers en innumerables miguitas y esparcirlas por doquier. Muy entretenido, sí.
Una semanita fantástica, que transcurrió enseguida, como todo lo fantástico. Nos gustó tanto que nos hemos propuesto volver en Septiembre. Mientas tanto, toca seguir con el cuello vuelto....



sábado, 20 de febrero de 2010

Carnaval, carnaval...





























Confieso que no me entusiasma en absoluto. Tendría dieciseis años la última vez que sucumbí y me disfracé de vampiro. Todavía recuerdo lo que me costó eliminar el cardado de peluquería de mi melena. Y esa sangre artificial que me había puesto en el cuello...apenas podía girar la cabeza de lo tirante que estaba. Claro que, eran otros tiempos, de amigos y pandillas, y ya se sabe que ciertas cosas si se hacen en grupo resultan más divertidas, sobre todo si particularmente se tiene poco espíritu carnavalesco.
Hasta hace un par de años me quedaba en casa las tardes del martes de carnaval. Mi media costilla siempre tiene un montón de trabajo ese día, así que me tumbaba en el sofá, tras la laconada de rigor y veía un par de películas, mientras deseaba que cesase la jauría exterior y los dichosos petardos. Y es que vivimos en el epicentro del carnaval coruñés, así que como para no enterarse.

El pasado año, el mencionado día, nació Alba, como recordaréis. Y no hubo ni laconada ni película posterior, naturalmente.
Pero este año, todo ha sido distinto. Y hermoso. Con los niños las cosas cambian y se recuperan las ilusiones. Le compramos un disfraz, abrigosito, que no está el tiempo para tonterías, y nos echamos a la calle con ella. Nos reafirmamos una vez más: Alba es "choqueira", disfruta un montón de las fiestas, del ruído, de la música...
Se lo pasó en grande, incluso participó en el concurso de disfraces y se estrenó sobre un hinchable, experiencia que le resultó altamente gratificante.
La semana que viene cumple un añito y rebosa caracter, energía y actividad. No puedo dejarla sola ni cinco segundos porque está en plena etapa exploradora del mundo que le rodea. Un mundo que no tiene límite ni fronteras.
Os dejo una fotillos, como siempre.

En otro órden de cosas, me he visto obligada como muchos de vosotros a utilizar la moderación de comentarios ya que algún indeseable ha utilizado este blog para colgar accesos a "determinadas" webs. Cada cual que bucee por dónde quiera, pero no a través de mis pensamientos. En fin, en pleno siglo XXI y que tenga una que recurrir a la censura...










jueves, 21 de enero de 2010

Nuevo año. Nuevos propósitos.

Tranquilos, no voy a dedicar este post a enumerar mis propósitos para el 201o. A estas alturas y después de tanto tiempo alejada del teclado, dudo que haya alguien interesado en leer mis absurdos. Escribo sólo por escribir, como el que habla por hablar, porque me sienta bien y me desahoga. No tengo un opuesto que me cohorte, escribiendo puede una expresar todo aquello que desea decir sin otro límite que el propio establecido.


Mis anterores entradas, que no han sido muchas, se han centrado en describir como va creciendo mi princesa y en cierto modo es lógico, pues si este blog trataba de pensamientos, Alba es el epicentro de todos ellos y negarlo sería estúpido. Supongo que no será tan anormal que así sea, cuando una mujer se convierte en madre extravía su identidad durante algún tiempo. Posteriormente se recupera; eso dicen, pues, en mi caso no ha sucedido aún. Pero tampoco me importa, porque la vida me está enseñando mucho últimamente, ya no necesito tanto.


Así que, también ahora os contaré algo de Alba. En este preciso momento está en pleno descanso pre-puré. Necesita dormir antes de comer, siempre, salvo que se despierte muy tarde, pero lo habitual es que amanezca alrededor de las diez y sobre las doce y media se entrega a Morfeo. Luego comerá, jugará un rato y reclamará su siesta de nuevo. Si por alguna causa no puede satisfacer su somnolencia, el resto del día será caótico, así que en invierno nos queda muy poquito tiempo para pasear, puesto que ella quiere dormir en su cama en silencio, no por la calle, además, la climatología tampoco nos ayuda nada. Por la tarde cuando salimos ya está oscuro, pero a ella no le importa, hay un montón de luces con las que entretenerse.


Sus aficiones diarias son diversas: su ratito de visionado de dvds varios es sagrado, se olvida de pestañear si le pongo el tubibaby o el cantajuego. Ahora que ha perfeccionado el gateo, se recorre el salón de esquina a esquina, sorteando sus innumerables juguetillos, desperdigados por doquier, claro está que donde esté una mandarina que mordisquear, una zapatilla que rechupetear o un frasquito vacío de Actimel para soplar en su interior, que desaparezca el resto. Bueno, también le divierte un montón una mesita de actividades de fisher price que papi y mami le pidieron a SS. Majestades para ella.


Y que os voy a comentar de sus soliloquios, ya he grabado unos cuantos vídeos. Y está en su mejor momento, pues ha descubierto que sus cuerdas vocales tienen un sinfín de posibilidades. Aunque lo mejor de todo es como ya imaginaréis, cuando dice "mamá". Siempre lo pronuncia al despertarse, así que mis días siempre comienzan estupendamente, porque no me canso de oirlo. También es su llamada de auxilio, puesto que le ha cogido el gusto a deslizar su cuerpecito, hasta los brazos, por debajo del parque de juegos, pero después no logra salir, entonces me reclama para que le ayude. Es tremendamente pilla. Una pilla muy divertida que pronto cumplirá un añito. Ya le hemos enseñado a decirlo con su dedito. Tiene que estar preparada para cuando su interminable familia comience a preguntarle la edad. Y qué monos son los peques, en lugar de mandarnos a paseo por ser tan pesados, nos responden sin titubear.
Así pues, podéis apreciar que nuestro día a día es muy entretenido. Esto de ser madre, después de los quebraderos de cabeza y el temor omnipresente..., resulta no ser tan complicado, al menos si te satisface lo que haces. Tan solo has de seguir la pauta que marca tu propio sentido común, que viene a ser algo así como el instinto maternal. Y por supuesto, hacer oídos sordos a todos aquellos " sabios " consejos que te regalan una y otra vez sin haberlos pedido y dejar de lado las comparaciones, porque ya lo dice el refrán, son odiosas.
Sintetizando, el 2009 ha transcurrido a velocidad de vértigo, casi sin darme cuenta. Por lo que conlleva siempre lo recordaré como el mejor. El año en que uno y uno somos tres. Y trataré de enterrar un par de decepciones que me he llevado para que no enturbien mi felicidad. Porque siempre hay una de cal y una de arena. Por ello, mi deseo para el 2010 es muy sencillo. Ojalá que siempre llueva a gusto de todos.
Besiños y hasta pronto.
He aquí unas imágenes de la reina de la casa: